Rondando estas fechas, los
grupos de AA Salesianos de Zamora, La Robla, Palencia, Astudillo, Villamuriel y
Valladolid llevan organizando desde hace tiempo un encuentro festivo. Este año
se ha celebrado en Astudillo.
Algunos
llegamos unos minutos antes y los anfitriones ya lo tenían todo preparado. El
comedor estaba colocado en el antiguo que ocupamos los novicios. En ese espacio
recordamos que al fondo estaba la mesa de “los superiores” y, a ambos lados y a
lo largo, las nuestras. También el lugar donde se realizaba la lectura mientras
comíamos en silencio. En el otro extremo de la sala han tirado un tabique para
ampliar el espacio; alguno recordaba que allí se encontraba el office. Y en el
pasillo contiguo a dicho comedor nos habían dispuesto varias mesas con bandejas
repletas de cruasanes, pastas y biscocho para acompañar un buen café con leche.
Regresamos
para la misa, un poco más tarde del
horario previsto, pero llegamos a tiempo. Y luego la comida. Como
siempre, muy bien preparada: unos entremeses con unos canapés que parecían
pastelitos, un consomé-crema (no sé exactamente, pero muy bueno), el plato
fuerte con pescado o lechazo a elegir buenísimos y con opción a repetir, café y
chupito. Nuestra enhorabuena a todos los que han participado en su preparación.
Con el chupito me llevé una alegría adicional, pues me lo sirve uno que su cara
me resulta algo familiar, pero no reconozco hasta que me
dice su nombre, Antonio Matellán, uno de mis buenos alumnos en Cambados.
Y
en la sobremesa, acompañados por el acordeón de Pedro, entonamos unas cuantas
canciones y villancicos, fuimos testigos de varios reconocimientos que hicieron
a Antonio González, Félix Rueda, Joseán y al Inspector Juan Carlos que no pudo
asistir.
Nos acordamos también de D.
Valentín al que quisimos homenajear escenificando brevemente el juego de “La
gallina vuela”.
Finalmente,
y como remate de la jornada, nos habían organizado una visita al Museo de la
Claras. Tras la restauración que han hecho a lo largo de años, lo que antes
eran prácticamente ruinas, ahora han recuperado un edificio precioso donde
tienen expuestas piezas estupendas y algunas de mucho valor: artesonados,
pinturas, muebles, casullas, imágenes, tallas, sellos, etc. y una buena
colección de Belenes procedentes de diversas partes del mundo. Cruzando dicho
Museo, pudimos salir a un patio interior ajardinado que contemplamos ya con las
luces de la puesta de sol. Una maravilla.
Para
llevarnos algo de allí, compramos a las monjas unas pastas y así poder alargar
el buen sabor de la jornada.
Un
saludo a todos. Carlos López
Más fotos: http://aasalesianosimagenes.blogspot.com.es/
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